Estudio genético demuestra cómo ciertas especies de hormigas sudamericanas evolucionaron para adaptarse a cambios en el ambiente y empezaron a cortar pasto
Hace 15 millones de años, la reducción de áreas boscosas y la aparición de zonas áridas en Sudamérica llevaron a que ciertas hormigas cortadoras desarrollaran mandíbulas más fuertes para aprovechar un recurso rico en sílice como es el pasto, utilizado con otro material vegetal fresco como sustrato para cultivar el hongo con el que se alimentan sus larvas y ejemplares adultos. La investigación ofrece claves para el control de estos insectos que hoy son una pesadilla en los jardines hogareños y también tienen impacto en la agricultura y en la forestación.
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