Mediante el empleo de satélites y de análisis genéticos, un equipo internacional de investigadores estudió poblaciones de delfines franciscana en las costas de la Argentina. En el trabajo, publicado en Molecular Ecology, los investigadores destacan la importancia de entender los factores ambientales que influyen en la movilidad de los cetáceos para desarrollar estrategias de conservación.

(15/09/10 – Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Bruno Geller)- A través del análisis de ADN y de imágenes satelitales, un equipo de científicos recogen información de diversa índole para conocer en profundidad la interacción de los delfines franciscana con el ambiente marino. Estos cetáceos, que habitan las costas del Atlántico Sudoeste, suelen tener una longitud promedio de 1,7 metros y un peso de 50 kilogramos. El estudio, que fue publicado en la revista Molecular Ecology, revela que esa especie de delfines se divide en grupos que tienen marcadas diferencias genéticas.

“Principalmente, encontramos grandes diferencias genéticas entre los grupos de delfines estudiados en las diferentes localidades en Argentina, por lo cual podemos decir que estos grupos son diferentes poblaciones de delfines”, señaló a la Agencia el autor principal del estudio, Martín Méndez, doctor en Ecología Ambiental y Biología Evolutiva de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Y agregó: “Los delfines franciscana habitan las aguas costeras entre Río de Janeiro, Brasil, y Río Negro en Argentina. Asimismo este cetáceo es el más amenazado en America Latina, principalmente por las pesquerías locales en toda la región, ya que los delfines se enmayan accidentalmente en redes de pesca agalleras”, doci Méndez que es además e investigador del Instituto Sackler de Genética Comparada del Museo Americano de Historia Natural (Estados Unidos)

Este estudio -en el que también participaron investigadores de la Fundación Aguamarina (Argentina), Wildlife Conservation Society (USA) y La Universidad de Columbia (USA), apunta a perfeccionar las estrategias de conservación de esa especie de delfín a partir del análisis de las evidencias científicas. 

El trabajo multidisciplinario realizado, combina información genética con información ambiental provista por satélites que orbitan la Tierra. “La información genética fue utilizada para estudiar los patrones de movimiento de la especie en Argentina, y la estructura espacial de sus poblaciones. La información ambiental nos permitió estudiar las variaciones de temperatura, los niveles de clorofila  y otras variables oceánicas en las áreas habitadas por los delfines. Dicha información fue provista por los satélites MODIS y SeaWiFS de la NASA”, puntualizó el doctor Méndez, egresado de la Universidad de Columbia, que hizo su carrera de ciencias biológicas en la Universidad de Buenos Aires antes de instalarse en los Estados Unidos.

Grupos diferentes 

El equipo de investigación comparó análisis genéticos de muestras de tejido de 275 delfines de diversas zonas de la costa Argentina y las correlacionó con su ambiente marino.  Dichas muestras fueron recogidas en la Bahía de  Samborombón, en varias localidades de la Costa Atlántica, y en el sur de la Provincia de Buenos Aires.

“Principalmente, encontramos grandes diferencias genéticas entre los grupos de delfines estudiados en las diferentes localidades en Argentina, por lo cual podemos decir que se trata de diferentes poblaciones de delfines. Estos grupos están reproductivamente aislados entre sí. Además, vimos que los habitats  que alojan diferentes poblaciones de delfines son áreas muy diferentes desde el punto de vista ambiental, a pesar de ser geográficamente muy cercanas, en algunos casos”, señaló el doctor Méndez. Y agregó: “Mas allá de la importancia aislada de los resultados genéticos, que son fundamentales para diseñar estrategias de conservación, lo novedoso del estudio es su carácter multidisciplinario y la concordancia entre las discontinuidades genéticas (diferentes poblaciones) y las discontinuidades ambientales (diferentes habitats) para una especie que es tan móvil como los delfines.”

Asimismo, la evidencia genética muestra que los delfines machos tienen mayor movilidad que las hembras, que suelen pasar la mayoría de su vida en áreas relativamente pequeñas.

De acuerdo con Méndez, proveer información genética sobre las diferentes poblaciones de la especie de delfines franciscana en Argentina es fundamental para las estrategias de conservación. “En líneas generales, entender los factores ambientales que influyen en la movilidad de los cetáceos es de suma importancia para comprender la relación entre el ambiente y las especies que lo habitan. Más específicamente, conocer esa relación nos permite evaluar el posible efecto de cambios ambientales, como el cambio climático, en la localización y extensión espacial de las poblaciones de esta especie y posiblemente de otros cetáceos”, concluyó.

 

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Un delfín Franciscana (Pontoporia blainvillei) en las aguas de la Bahía Samborombón.

Créditos: Pablo Bordino, Aquamarina.

 

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Imagen satelital de America del Sur, mostrando variables del ambiente marino habitado por los delfines Franciscana.

Créditos: NASA

 

FOTO 3 DELFINESMartín Méndez, doctor en Ecología Ambiental y Biología Evolutiva de la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos), e investigador del Instituto Sackler de Genética Comparada del Museo Americano de Historia Natural (Estados Unidos).

Créditos: Gentileza Martín Méndez.