Se trata del agente causal de la leptospirosis. El estudio allana el camino para el desarrollo futuro de vacunas.

(Agencia CyTA-Instituto Leloir)-. Las leptospiras son un género de bacterias que produce “tormentas” de abortos en vacas preñadas, generando grandes pérdidas económicas. Ahora, un equipo multidisciplinario de científicos, veterinarios, médicos, microbiólogos y bioquímicos de cuatro instituciones logró armar el primer mapa de las diferentes cepas que infectan al ganado bovino de Uruguay, uno de los diez países que más carne exporta a nivel mundial.

“En Sudamérica se comercializan vacunas para determinadas cepas de leptospira, pero no se sabía si las mismas correspondían a las variantes que circulan en nuestro país y región. El biobanco que hemos generado de cepas aisladas servirá para atender mejor esta problemática”, indicó el director del proyecto, el doctor Alejandro Buschiazzo, director del Laboratorio de Microbiología Molecular y Estructural del Instituto Pasteur de Montevideo.

Tal como publicaron en la revista “PLoS Neglected Tropical Diseases”, Buschiazzo y colegas aislaron un total de 40 cepas pertenecientes a tres especies patógenas distintas de Leptospira en una muestra de más de 1000 bovinos en Uruguay. El 20% de los animales analizados estaba infectado con leptospiras patógenas, representando un riesgo cierto para la salud de personas expuestas, por ejemplo los trabajadores rurales. Los científicos continúan trabajando y actualmente ya cuentan con 63 aislados de cepas patógenas.El 84% del total correspondía a serovariedades conocidas, el resto eran variedades no esperadas. “Ahora estamos secuenciando el genoma completo de esos patógenos, lo que servirá para mejorar el diagnóstico y eventualmente el desarrollo de vacunas de probada eficacia”, destacó Buschiazzo, quien en 2014 recibió el Premio “François Jacob” del Instituto Pasteur de París, en Francia, por su trayectoria y logros científicos.

Las vacunas disponibles para leptospirosis en ganado tienen algunas limitaciones. Una de ellas es que protegen de manera temporal dado que no generan linfocitos B memoria, un tipo de glóbulos blancos que “recuerda” a largo plazo la exposición previa a un antígeno. Por esta razón es necesario vacunar varias veces por año. “En nuestro laboratorio buscamos proteínas claves para la vida del patógeno que puedan ser usadas como subunidades antigénicas en nuevas vacunas más eficaces y duraderas, es decir, que produzcan linfocitos memoria”, indicó Buschiazzo.

En otro estudio relacionado, el grupo de Buschiazzo participó de un grupo que logró secuenciar el genoma completo de 20 cepas de Leptospira, lo cual luego permitió a su laboratorio descubrir la importancia de dos genes, lvrA y lvrB, en la modulación de la virulencia de ese patógeno. De hecho, ambos genes codifican proteínas de señalización que controlan la expresión de más de 500 genes que influyen en la capacidad infectiva de la bacteria: en un experimento en hámsteres, aquellos animales infectados con bacterias cuyos genes lvrA y lvrB habían sido eliminados, vivían, mientras que el grupo inoculado con leptospiras “salvajes” morían aproximadamente en 15 días.

El laboratorio de Buschiazzo se especializa en el estudio de la señalización bacteriana, que incluyen proteínas cruciales en la vida de Leptospira y otras bacterias espiroquetas, como las que producen sífilis o la enfermedad de Lyme. “Estamos recién empezando a resolver el rompecabezas”, dijo y añadió: “Nuestro objetivo es contribuir al desarrollo de vacunas que puedan desarticular mecanismos cruciales para la vida de estos patógenos”.

Dr. Alejandro Buschiazzo, biólogo egresado de la Universidad Nacional de La Plata y director de la Unidad de Cristalografía de Proteínas del Instituto Pasteur de Montevideo.

El doctor Alejandro Buschiazzo, director del Laboratorio de Microbiología Molecular y Estructural del Instituto Pasteur de Montevideo, e integrantes de su grupo.