En Argentina, ya hay más de 700 especies que han sido identificadas con esta herramienta genética para favorecer su conservación y combatir el tráfico ilegal.

 

(18/04/2016 – Agencia CyTA-Instituto Leloir)-. Argentina y otros países de la región participan de una ambiciosa iniciativa científica para favorecer la conservación y combatir el tráfico ilegal de aves: el proyecto Código de Barras de la Vida (iBOL por sus siglas en inglés), que procura obtener una secuencia genética corta y estandarizada de todos los seres vivos del planeta para utilizarla en la identificación de especies y en el descubrimiento de otras aún no conocidas.

Aunque los progresos han sido desparejos, la campaña muestra algunos avances notables: de acuerdo con datos actualizados del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN), en Buenos Aires, el número de especies de aves del país que ya tienen su código de barras (incluyendo algunas de Bolivia) es de 733, de las cuales 20 están en peligro de extinción, 21 están amenazadas y otras 20 se encuadran dentro de la categoría de vulnerables. Esto representa más del 70 por ciento del total aproximado de aves que se encuentran en Argentina.

En tanto, Colombia, el país con mayor diversidad de aves del mundo (se han descripto 1903 especies), ya determinó el código de barras del 45 por ciento de sus especies en riesgo de extinción. El trabajo fue llevado adelante por científicos del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAvH), en Bogotá.

Una de las ventajas de esta herramienta es que mejora la caracterización de las aves que se comercializan de manera ilegal. La identificación tradicional se basa en rasgos morfológicos, como color o tamaño de las alas y pico, “pero estos caracteres son insuficientes cuando el animal pertenece a un grupo altamente diverso, es juvenil o cuando la muestra consiste en fragmentos de tejido, como plumas o carne”, explicó a la Agencia CyTA-Leloir la licenciada Natalia Trujillo-Arias, becaria doctoral del CONICET en la División Ornitología del MACN, quien también participó del proyecto realizado por el IAvH en Colombia.

La iniciativa del código de barras genético fue impulsada por el doctor Paul Hebert, de la Universidad de Guelph, en Canadá. Y el 10 de agosto de 2015 alcanzó su primer objetivo de registrar esa información en 500 mil especies.

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La licenciada Natalia Trujillo-Arias, becaria doctoral del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.