Cerca del 58 por ciento de un grupo de 400 pacientes atendidos en una clínica estadounidense afirmaron que no sabían que estaban sufriendo un ataque cerebral a medida que aparecían los síntomas. Los resultados surgen a partir de un estudio realizado en la Clínica Mayo. Los expertos afirman que un mejor conocimiento público de los síntomas llevaría a una respuesta más rápida, y por lo tanto a mejores resultados.

(29/01/09 -Agencia CyTA-Instituto Leloir) – La mayoría de los pacientes que sufren un infarto cerebral, no creen que lo están sufriendo, y como resultado, al demorar en buscar atención, su condición empeora. Así lo revela un estudio realizado por investigadores de de la Clínica Mayo, en Estados Unidos. Los resultados fueron publicados en la edición actual de Emergency Medicine Journal.

Los investigadores de esa clínica estudiaron a 400 pacientes diagnosticados en el departamento de emergencias de esa Clínica Mayo, tanto con infarto isquémico agudo o con ataque isquémico transitorio, una interrupción temporal de flujo sanguíneo en regiones del cerebro.

Menos de la mitad de los pacientes, cerca de un 42 por ciento, pensaron que estaban sufriendo un ataque. De hecho, la mayoría en el estudio no acudieron a una sala de emergencias cuando aparecieron los síntomas. El tiempo medio desde la aparición de los síntomas hasta la llegada al hospital fue mayor a tres horas y media. La mayoría de los pacientes pensaron que los síntomas se irían simplemente. La tardanza en buscar ayuda médica fue igual entre hombres y mujeres.

“El tiempo es crucial para tratar un infarto”, señala el doctor Scott Silvers, presidente del departamento de medicina de emergencia de la Clínica Mayo de Jacksonville en Florida. Y agrega: “Aunque cada persona es diferente con respecto a su historia médica, en general, mientras antes llegue a emergencias un paciente que experimenta un infarto o tenga los síntomas, mejor”.

De acuerdo con el especialista, recibir atención médica rápidamente es muy importante de manera que los efectos de un infarto puedan ser limitados y la condición del paciente pueda controlarse para prevenir un daño mayor y mejorar la recuperación.

“Sin duda, los descubrimientos de nuestros colegas claramente indican que un mejor conocimiento público de los síntomas de un infarto llevarán a una respuesta más rápida y a mejores resultados”, concluye Silvers.

RECUADRO PARA PRESTAR ATENCIÓN

Los infartos cerebrales pueden ocurrir en forma repentina o durante varias horas produciéndose en forma continua.

Los síntomas de un infarto de ese tipo incluyen:

-Aturdimiento repentino, debilidad, parálisis del rostro, brazo o pierna usualmente en un lado del cuerpo.

-Dificultad repentina para hablar o entender la conversación.

-Visión debilitada, borrosa o doble, repentina.

-Mareos, pérdida de balance o coordinación, inesperados.

-Un repentino y agudo dolor de cabeza, o un dolor de cabeza inusual, que puede estar acompañado de rigidez en el cuello, dolor en la cara, dolor entre los ojos, vómito o alteración de la conciencia.

-Confusión o problemas con la memoria, la orientación espacial o la percepción.