La exitosa recuperación de los felinos en la zona del Parque Nacional Monte León, de Santa Cruz, representa una amenaza a futuro para la supervivencia de las colonias continentales de pingüinos de Magallanes, especialmente en escenarios de baja reproducción y condiciones climáticas desfavorables, según una nueva investigación publicada hoy en el Journal for Nature Conservation. “Nosotros lo que hacemos es proveer la información científica para que los encargados del manejo del Parque tomen decisiones con fundamento”, dijo una de las autoras del estudio.
(Agencia CyTA-Leloir).- Las colonias continentales de pingüinos de Magallanes en el Parque Nacional Monte León de la provincia de Santa Cruz podrían extinguirse en el curso de un siglo si se combinan la depredación por pumas, cuya población se ha recuperado en esa área protegida, y otros factores adversos como el cambio climático. Así lo advierte un equipo científico de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), en Puerto Deseado, y de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, quienes plantean la necesidad de continuar con las observaciones de la evolución del vínculo entre ambas especies.
En 2007, un equipo liderado por el investigador Esteban Frere, de la UNPA, describió por primera vez la incorporación de los pingüinos a la dieta de estos felinos en el mencionado parque, lo cual es poco común. Esto motivó el estudio publicado este jueves 5 de febrero en el Journal for Nature Conservation, que buscó hacer un análisis más exhaustivo.
“Si se mantienen las tasas de reproducción y de crecimiento de las colonias actuales, el ataque de los pumas no representa un riesgo en el corto y mediano plazo. Lo estimamos hasta 100 años y vemos que no hay un efecto negativo; simplemente disminuye un poco la velocidad de crecimiento de la población”, aclaró a la Agencia CyTA-Leloir la autora principal de la investigación, Melisa Lera.
Sin embargo, al realizar una simulación con distintos escenarios que combinan la caza de los pumas con tasas reproductivas bajas, o una alta mortalidad de las crías de pingüinos, problemáticas comunes ante los efectos del cambio climático, los resultados son distintos. “En situaciones con menos de un pichón por pareja –agregó la bióloga–, o con un 20 por ciento de supervivencia de los juveniles, el impacto de los pumas representaba la posible extinción dentro de 100 años”.

El trabajo de campo incluyó el recuento de cadáveres, la ubicación y la toma de datos biométricos, para estudiar mejor el impacto de la predación por parte de los pumas. © Esteban Frere 2007
El estudio requirió de un trabajo de campo intenso en toda la colonia, dividida en seis parcelas que se recorrieron durante cuatro temporadas reproductivas consecutivas –de septiembre a marzo–, entre 2007 y 2010. En cada período se realizó una barrida completa de la colonia con visitas mensuales en las subdivisiones para la búsqueda de los restos de pingüinos con signos externos de ataques de pumas como cuellos rotos, marcas de mordeduras anchas y lesiones corporales notorias en todo el cuerpo. “Equipos de la UNPA y los guardaparques de Monte León con herramientas como GPS y anotadores fueron contando, señalando la posición y marcando los cadáveres para evitar repeticiones y generar las planillas de campo que luego analicé”, describió Lera, quien obtuvo una beca para hacer un posgrado en la Universidad de Oxford para llevar adelante el estudio y procesar los datos. Mientras que el equipo del Centro de Investigaciones Puerto Deseado de la UNPA, conformado por Frere y la bióloga Ana Millones, entre otros científicos, realizaron la propuesta y toma de datos.
También se dispusieron algunas cámaras trampa para comprobar la interacción. A partir de este trabajo, se estima que en el período observado murieron 7.087 pingüinos a causa de los pumas, lo cual representa un 7,6% acumulado de la población reproductora de esa colonia. La investigadora indicó que “si pensamos que esas muertes son a causa de un solo motivo, es bastante llamativo. Para nosotros biológicamente ese número representa bastante”.
A este único factor se le suman otros como las modificaciones en las condiciones ambientales en el mar y en la tierra a causa de la crisis climática que puede afectar la supervivencia de los pingüinos y su ciclo reproductivo por cambios en las temperaturas y en la disponibilidad de nutrientes.
El estudio también destaca que la cantidad de pingüinos muertos fue alta en comparación con el número de depredadores presentes, y que los cadáveres no se consumieron por completo. Esta matanza en exceso puede estar vinculada al conjunto de presas fáciles disponibles y a un tipo de práctica de enseñanza de caza de pumas hembras a sus cachorros. Todo esto combinado con el comportamiento poco defensivo por parte de los pingüinos de la colonia, al no haberse encontrado a lo largo de su proceso evolutivo con estos animales.
Para ampliar la aplicabilidad del estudio, los investigadores también realizaron simulaciones con colonias de pingüinos de Magallanes que comparten características demográficas similares, en especial las continentales. Según Lera: “Los pumas continuarán expandiéndose en la Patagonia, por lo que Monte León es un gran ejemplo para estudiar y anticiparnos a que lo que puede suceder en otras colonias de la zona”.
Conservación y controversias
Mientras otros estudios científicos recientes destacan el regreso de los pumas a la zona como ejemplo de restauración y capacidad de adaptación, esta investigación advierte sobre el futuro de los pingüinos. “Cuando una especie está volviendo a su espacio natural que fue alterado por los humanos se plantean nuevas situaciones que nosotros como conservacionistas tenemos que enfrentar”, reflexionó la bióloga.
Por un lado, una especie protegida y por otra, una que durante años estuvo en peligro. Y, en el medio, las investigaciones para conocer más sobre esta nueva interacción. “La conservación como ciencia tiene que abarcar distintas controversias. Nosotros lo que hacemos es proveer la información científica para que los encargados del manejo del parque tomen decisiones con fundamento”, concluyó Lera.

Un puma adulto abandona el área de nidos de los pingüinos mientras un pingüino yace muerto detrás suyo (en este estudio no se pusieron collares a los pumas). (Crédito de la foto: ©Joel Reyero 2024).