(07/12/09 – Agencia CyTA – Instituto Leloir / UNNE. Por Juan Monzón Gramajo).- A seis meses de su regreso de Estados Unidos donde estuvo en los últimos cinco años realizando su maestría y doctorado en la Universidad de Florida, el doctor Carlos Acuña sigue recibiendo distinciones académicas de la comunidad científica de ese país.

El último galardón de este especialista en mejoramiento genético de cultivos forrajeros, lo recibió en los primeros días de noviembre, cuando la Sociedad Americana de Cultivos (Crop Science Society of America o CSSA) le otorgó el “Gerald O. Mott Scholarship” un premio que se entrega anualmente a un estudiante  que esté realizando su carrera de posgrado en el área de las Ciencias Agrarias en una universidad de Estados Unidos (ver https://www.agronomy.org/news-media/releases/2009/1007/296/). El proceso de selección para la entrega de este premio posee una primera etapa donde cada universidad selecciona un estudiante y una segunda etapa donde un comité perteneciente a CSSA selecciona el ganador entre los estudiantes selectos por cada universidad.

No es el primer reconocimiento académico-científico que recibió Acuña en Estados Unidos. Ya en el 2007 en plena  realización de su postgrado, el Instituto de Ciencias de Alimentos y Agricultura (IFAS) del Departamento de Agronomía de la Universidad de Florida, le otorgó los premios “Paul Robin Harris” y “Charles E. Dean” por su destacada labor académica en el Doctorado que cursaba en ese departamento. También ese mismo año la CSSA lo consideró un “doctorando sobresaliente dentro del Departamento de Agronomía de una universidad norteamericana”.

En mayo regresó a la Argentina y en junio se reincorporó a la Cátedra de Genética y Fitotécnica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) dónde desarrolla su actividad científica y de docencia. Volvió al país en el marco de un Programa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que tiene la finalidad de repatriar a investigadores que están en el extranjero.

En esta entrevista concedida a la Revista CyT de la UNNE adelanta sus proyectos académicos y las razones que motivaron su regreso.

-Concluida su etapa de formación en Estados Unidos, ¿qué diferencias puede marcar entre el sistema universitario de ambos países?
Hay diferencias en las etapas de grado y de posgrado. Pude comprobar que la formación de grado que tenemos en la Argentina en agronomía es muy buena si se la compara con los Estados Unidos. Sin embargo los profesionales estadounidenses, dan un salto de calidad en la etapa del posgrado. Es en este nivel superior donde tenemos mucho por mejorar en el país.

-¿Cómo encontró la actividad científica?
Conmigo ocurre una situación particular, ya que me integré a un grupo que es reconocido a nivel internacional como uno de los mejores en el área. Por esta característica, la actividad científica que encuentro es de primer nivel: por la formación de los recursos humanos que la integran y por el equipamiento con que cuenta el laboratorio de Genética y Fitotécnica.

-Estas condiciones de trabajo, ¿fueron determinantes a la hora de decidir la vuelta?
Lo que más pesó es la necesidad que hay en el nordeste argentino de aumentar la productividad de los campos ganaderos. Por mi formación tenía también cabida en los Estados Unidos, así como en otras regiones del mundo, sin embargo el impacto que puede llegar a tener mi trabajo  en la Argentina donde la economía está fuertemente relacionada con la producción agrícola-ganadera puede ser potencialmente mayor.

-Su especialidad son las plantas forrajeras.¿Puntualmente qué investigación realiza en esa área?
Trabajo con mejoramiento genético de gramíneas (pastos).Continuaré con esa línea porque para eso me trajeron, buscar desde la genética nuevas variedades de pastos para que puedan ser usados en el nordeste.

-A seis meses de su retorno, debe estar aún en una etapa de muchos cambios. ¿Qué actividad está realizando?
Estoy tratando de generar información básica sobre variabilidad genética y sistema reproductivos de gramíneas. Es un trabajo que se hace en grupo, y como ya señalé vengo a incorporarme a un equipo formado y de prestigio. Tengo a mi cargo una estudiante doctoral, con quien estamos trabajando en la variabilidad genética de especies nativas que tienen potencial como cultivo forrajero.

-Toda esta información que está generando, básica como usted señala, ¿quiénes lo requieren o que aplicaciones tienen?
Toda esa información es de utilidad no solo para nuestros programas de investigación, sino para los distintos programas que se están ejecutando alrededor del mundo en el mejoramiento de gramíneas subtropicales.
Estamos trabajando en red con varios equipos que se dedican al mejoramiento genético de cultivos forrajeros, especialmente de Brasil y Estados Unidos. Precisamente el área de cooperación internacional de la UNNE está por cerrar convenios con Centros de Investigación de toda la zona subtropical de Estados Unidos. Lo principal de este tipo de convenios además del intercambio de recursos humanos y de información, es tratar de desarrollar variedades en conjunto, para que después de ser liberado ese material al comercio, tratar de obtener regalías que serán divididas según el aporte de cada institución entre el programa de la UNNE y el programa de la Universidad de la Florida.

-¿Porqué es importante la especie forrajera?
Históricamente la producción ganadera estaba concentrada en lo que se denomina la pampa húmeda. La expansión de la agricultura, especialmente el cultivo de la soja, en el país, hizo que la ganadería se desplace a zonas, especialmente hacia el norte del país, que en otras épocas eran consideradas marginales para la producción agropecuaria.. Esta situación resulta en la necesidad de aumentar la productividad de los sistemas ganaderos ubicados especialmente en el NEA. Antes hay que superar una realidad. En el NEA los sistemas ganaderos están basados en la productividad de campos naturales. Sin embargo hay un gran potencial para aumentar la productividad de estos sistemas a través del cultivo de plantas forrajeras mejoradas genéticamente. Los pastos tropicales tienen mayor potencial productivo que cualquier otra especie de plantas. Hay otros componentes en el reino vegetal como las leguminosas, con las que también pienso trabajar, que poseen el potencial para complementar la dieta del animal.

Acuña recortado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Doctor Carlos Acuña, especialista en mejoramiento genético de cultivos forrajeros

Crédito: UNNE