Un grupo de ONGs y científicos de diferentes países llaman a que se cumpla el acceso a la diversidad genética. Denuncian que las comunidades indígenas de Latinoamérica y Asia encuentran obstáculos para acceder a la información de sus propios cultivos. En febrero se debatirá el tema en las Naciones Unidas.

(21/01/08 – Agencia CyTA_Instituto Leloir. Por Laura García Oviedo) – Las comunidades indígenas de países en desarrollo no logran acceder a la información genética de especies que empresas privadas y gobiernos extranjeros han recolectado en las tierras “nativas”, según advirtió el lunes 21 de enero el Instituto Internacional de Ambiente y Desarrollo (IIED, por sus siglas en inglés).

En un reporte en el que participaron investigadores y representantes de ONGs de Perú, Panamá, China, India e Inglaterra, se enfatiza que el acceso por parte de las comunidades indígenas a la información de la diversidad de diferentes especies, por ejemplo de cultivos, ayudaría a “combatir la pobreza, preservar la biodiversidad y adaptarse al cambio climático”.

El informe se publica un mes antes de que se realice una reunión de expertos en la oficina central de las Naciones Unidas, que buscará acordar reglas internacionales para normalizar la situación. El encuentro, que tendrá como eje la implementación de la “Convención de Diversidad Biológica”, se realizará en Ginebra, Suiza, del 21 al 25 de febrero.

La “Convención de Diversidad Biológica” entró en vigencia en 1992, pero aún no existe un régimen internacional que garantice uno de sus objetivos principales: la existencia de un reparto equitativo y justo de los beneficios del acceso a los recursos genéticos de especies con valor económico y social, según afirma un comunicado de prensa del IIED.

BANCOS PRIVADOS

En la actualidad los datos genéticos de especies vegetales se encuentran conservados en bancos, centros de investigación y jardines botánicos en otros países. “Mientras que los científicos y las compañías privadas acceden y utilizan esa información, a las comunidades por lo general se les niega el acceso aún cuando los recursos genéticos han sido recolectados en sus tierras”, informa el IIED.

Los expertos llaman a las 190 naciones que forman parte de la “Convención de Diversidad Genética” a tratar el tema de manera responsable para ayudar a las comunidades a combatir la pobreza.

“Las naciones industrializadas aún se oponen a un régimen internacional de acceso y reparto de beneficios que sea legalmente vinculante y reconozca los derechos de las comunidades indígenas y locales”, dijo Krystyna Swiderska, investigadora del IIED.

“Los recursos genéticos proveen a las comunidades una variedad de cultivos para nutrición y plantas medicinales, que son particularmente importantes para la gente pobre que no tiene acceso al sistema de salud moderno y depende directamente de recursos naturales”, dijo Swiderska a la Agencia CyTA.

Alejandro Argumedo, de la ONG peruana “Asociación ANDES”, remarcó que el actual régimen no reconoce de una manera adecuada los derechos de las comunidades indígenas y locales, quienes “son los custodios originales de muchos de los recursos genéticos del mundo”.

Argumedo describió a la Agencia CyTA cuál es la situación actual en Perú con respecto a la información genética de especies nativas, por ejemplo de cultivos: “No existe una obra taxonómica, actualizada y completa de las especies nativas del país. Por ejemplo, hasta hoy no se han aplicado marcadores moleculares u otros estudios genómicos en papas nativas, u otros cultivos nativos, sino de manera aislada”.

El director asociado de la ONG que tiene su sede en Cusco, Perú, destacó que a pesar de la gran importancia de estos cultivos para la seguridad alimentaria y cultura local, el conocimiento en términos de distribución, de reserva genética exclusiva, y de usos sigue siendo en gran medida testimonial.

“Los agricultores indígenas andinos, los creadores y conservadores de esta gran diversidad son quienes poseen la gran mayoría del conocimiento tradicional sobre estos cultivos. Tampoco existen políticas claras que protejan los derechos de propiedad intelectual de las comunidades indígenas sobre sus innovaciones asociadas a estos cultivos”, agregó.

BENEFICIOS COMBINADOS

¿Cómo podrían beneficiarse las comunidades si tuvieran acceso a la información genética de las especies estudiadas por investigadores y empresas? “La información genética podría ayudar a las comunidades indígenas andinas a reforzar sus sistemas tradicionales de adaptación a los cambios climáticos y socioeconómicos que enfrentan”, destacó Argumedo.

Asimismo, el especialista dijo que la información genética puede complementarse con los conocimientos tradicionales para crear variedades que se adapten a las nuevas condiciones locales con el objeto de aumentar su rendimiento, calidad y competitividad en el mercado.

“El cambio climático que vivimos requiere que los sistemas tradicionales sean reforzados y que la ciencia formal colabore de manera respetuosa con la ciencia indígena. La meta es asegurar una agricultura sostenible en las zonas andinas, así como estimular su uso sustentable como nuevos productos de mercado”, concluyó Argumedo.

Por tal razón, ahora las expectativas están puestas en los resultados del encuentro de las Naciones Unidas. “Idealmente, nos gustaría ver la negociación de un régimen internacional de acceso, reparto de beneficios y protección del conocimiento tradicional y ancestral de las comunidades indígenas y locales”, dijo Swiderska.

“El régimen internacional debería reconocer y dar efecto legal a la reciente ‘Declaración de los Derechos de las Personas Indígenas’, que reconoce sus derechos en conocimiento tradicional y recursos genéticos”, destacó la especialista.

En otras palabras, lo que está en juego es que los gobiernos reconozcan a las comunidades indígenas y locales como “socios” en la toma de decisiones que tienen como protagonistas a los cultivos nativos.

RECUADRO

PAPA REPATRIADA

(21/01/08 – Agencia CyTA_Instituto Leloir. Por L. G. O.) – Seis comunidades quechua de Perú mantienen un acuerdo con el Centro Internacional de la Papa (CIP, por sus siglas en inglés) para que los investigadores de esa institución accedan a la información genética de sus cultivos.

A cambio, CIP provee acceso a los datos de especies recolectadas en sus territorios durante las décadas de 1950 y 1960, pero que ya no están disponibles de manera silvestre, y también les permite utilizar esos recursos para cultivos.

“Las comunidades del Parque de la Papa y el CIP firmaron un acuerdo de Repatriación de papas nativas en el año 2005 mediante el cual se han repatriado alrededor de 500 variedades de papas nativas de los bancos de germoplasma [conservan la información genética] del CIP a las comunidades de Parque de la Papa”, informó a la agencia CyTA desde Perú Alejandro Argumedo, de la ONG “Asociación ANDES”.

“Dicho acuerdo –que reconoce que la propiedad intelectual sobre los conocimientos tradicionales está en manos de las comunidades indígenas– es el primero en su tipo, y sienta un importante precedente para transferir variedades de cultivos, plantas medicinales y otros recursos genéticos a comunidades”, según informó el Instituto Internacional de Ambiente y Desarrollo.

Krystyna Swiderska, investigadora del IIED, expresó: “Estas comunidades andinas dependen de unas 100 variedades de papas tradicionales para vivir. Al incrementar el número de las diferentes variedades que cultivan, puede mejorar su nutrición, su salud y sus sistemas de agricultura”.