Un estudio destaca las relaciones más favorables entre los genotipos de los girasoles y los ambientes a fin de generar información que sea útil para los productores de ese tipo de cultivo.

(03/09/10 – Agencia CyTA-Instituto Leloir/UNNE. Por José Goretta)-.  Un estudio realizado en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) identificó características de crecimiento y desarrollo de girasol en las regiones Nordeste, Litoral y Pampeana. Para eso tuvo en cuenta tanto la incidencia del ambiente como de la información genética heredada en el rendimiento productivo del girasol.

La investigación se originó debido a la insuficiente información sobre las características genéticas del girasol a fin de determinar cuáles están mejor adaptados para cada ambiente productivo, en las regiones girasoleras Pampeana, Litoral y Nordeste, que difieren en términos de temperatura, radiación, fotoperíodo y prácticas de manejo. 

Dado el incremento del área sembrada dentro de las regiones girasoleras mencionadas, y la expansión del cultivo hacia otras regiones, se consideró necesario identificar aquellas variedades que expresen estabilidad productiva, es decir altos y estables rendimientos.

A su vez se buscó caracterizar los genotipos o rasgos genéticos a fin de identificar atributos que estén asociados con su mejor desempeño en cada región girasolera.

 “Así surgió este proyecto de investigación, para aportar datos más precisos a los productores de las tres regiones donde se siembra girasol, en lo que respecta a características de crecimiento y desarrollo asociado a factores ambientales y genotipos en el país” explicó la ingeniera agrónoma Gladis Arce de Caram, autora del proyecto.

Entender las bases fisiológicas que explican la respuesta del genotipo a cada ambiente dentro de una  región determinada, contribuiría a la identificación de genotipos estables en términos de rendimiento.

Por tanto, en el estudio se analizó información proveniente de experimentos realizados en localidades contrastantes de la Región Girasolera Argentina,  que incluyeron genotipos diferentes en términos de ciclo, adaptación y origen o programas de mejoramiento.

Los análisis fueron llevados a cabo por la Cátedra de Agroclimatología de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNNE) y la EEA Sáenz Peña (INTA) en la Región Norte, la Cátedra Cereales y Oleaginosas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Entreríos (UNER) y la Estación Experimental Agropecuaria (EEA)-Paraná (INTA) en la Región Litoral, y la Unidad Integrada de Balcarce (UNMdeP-EEA Balcarce) en la Región Pampeana.

Sobre los resultados, Arce de Caram –que es además docente de la Cátedra de Agroclimatología, e investigadora del Instituto Agrotécnico “P. M. Fuentes Godo” de la UNNE– manifestó que se han generado aportes importantes para caracterizar en forma específica en cada región diversos indicadores relacionados con la estabilidad productiva del girasol como el tiempo térmico acumulado, la tasa de crecimiento del cultivo, el número total hojas, el índice de área foliar, el rendimiento en grano y el porcentaje de aceite del grano.

Por ejemplo, comentó que la radiación y precipitaciones establecen la mayor diferencia entre la Región Pampeana con respecto al Litoral y Nordeste, o que la principal diferencia entre el Litoral con el Nordeste está dada por las temperaturas.

Las tres zonas varían en número total de hojas por planta, los rendimientos en grano y aceite fueron mejores en el Litoral, así como en índice de área foliar.

La región Pampeana tuvo buen rinde de asociada al peso de mil granos y el Nordeste mostró una asociación positiva del rendimiento de aceite del grano y tasa de crecimiento del cultivo hasta floración plena.

Los genotipos mostraron un comportamiento distinto en diferentes ambientes, por tanto se identificaron aquellos que mejor se adaptan a cada zona productiva, así como su comportamiento en cada región ante cambios en las variables del ambiente y fecha de siembra.

La autora del trabajo recordó que generalmente la mayor parte de la información sobre el desempeño de los genotipos de girasol para cada zona está acotada a la fecha óptima de siembra y la elección del genotipo. Pero las distintas fechas de siembra en cada región exponen al cultivo a diferentes ambientes productivos con la consecuente variación en el rendimiento.

Explicó que el girasol o “Helianthus annuus L.” se siembra en Argentina desde el Chaco hasta el Sur de Buenos Aires, siendo las principales regiones de cultivo las integradas por las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago del Estero y Chaco.

Por eso, para cada región girasolera, elegir un genotipo que muestre habilidad para sostener el rendimiento ante situaciones desfavorables del ambiente, es una decisión clave que ocupa la atención de los productores de cada zona al momento de la siembra.

“Este estudio resulta un aporte concreto para la identificación de los atributos que se asocian con la adaptación  a situaciones desfavorables, conocimiento importante para el proceso de desarrollo de genotipos comerciales” finalizó Caram de Arce.

En su investigación, la profesional contó con la dirección del Ingeniero Agrónomo Oscar Valentinuz del INTA  Paraná  y  la UNER, y la codirección del Ingeniero Agrónomo Juan Prause de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE.

 Nota Girasoles

 

 

El estudio caracteriza el crecimiento del girasol de acuerdo con su genotipo y la incidencia del ambiente.

Créditos: Revista CyT / UNNE