Un equipo internacional de investigadores descifró la estructura proteica de las fibras que emplean los moluscos para adherirse con tanta fuerza a las rocas. Los resultados del trabajo, publicados en Science,  podrían ayudar a refinar algunas propiedades deseables en materiales industriales tales como mayor resistencia, auto-reparación, y adhesión.

(05/03/10 – Agencia CyTA – Instituto Leloir)-.Los mejillones marinos, que han sido y siguen siendo un importante elemento en diversos platos en gastronomías de diversas regiones del mundo, fueron estudiados por un equipo internacional de científicos para averiguar por qué poseen unos músculos muy fuertes que les permiten adherirse a las rocas. Los resultados del trabajo publicados en la edición del 4 de marzo de Science, podría ayudar a los científicos a refinar algunas propiedades deseables en materiales industriales tales como mayor resistencia, auto-reparación, y adhesión. Los autores del trabajo son del Instituto Max Planck (Alemania), las universidades de Chicago y de California (Estados Unidos). 

Mediante el empleo de microscopios de última generación, los investigadores descubrieron que los fuertes hilos que adhieren a los moluscos a las rocosas orillas del mar contienen una capa exterior de proteína impregnada con iones metálicos, proporcionando a los hilos una dureza y una extensibilidad excepcionales al mismo tiempo.

A la luz de estos hallazgos, los investigadores crearon un modelo de este andamiaje biológico y describen su inusual distribución de apiñamiento, con denso entrecruzamiento de la dopa (un aminoácido que actúa como fuerte adhesivo) y el hierro proporcionando una gran dureza a ese tejido, pero al mismo tiempo ofreciendo flexibilidad en áreas de menos entrecruzamientos.
En el futuro, el entendimiento de este andamio biológico, rico en proteínas, mantenido unido por iones metálicos, podría ser la base para el diseño de materiales en diversos campos de la industria y otras áreas, indicaron los investigadores. 

 

MOLUSCO

 

 

 

 

 

Molusco Marino (Izq.), imagen de las fibras que le dan adherencia para pegarse a las rocas (obtenidas por microscopio) y modelo estructural de ese andamiaje biológico armado por los autores del trabajo.

Créditos: Max Planck Society